Fragmento de
LA ZAPATERA PRODIGIOSA
Federico García Lorca
NIÑO (temerosamente) Gente de paz.
ZAPATERA (abriendo) ¿Eres tu? (Melosa y conmovida)
NIÑO Sí, señora Zapaterita. ¿Estaba usted llorando?
ZAPATERA No, es que un mosco de esos que hacen piiiii me ha picado en este ojo.
NIÑO ¿Quiere usted que le sople?
ZAPATERA No, hijo mío, ya se me ha pasado... (Le acaricia.) ¿Y qué es lo que quieres?
NIÑO Vengo con estos zapatos de charol, costaron cinco duros, para que los arregle su marido. Son de mi hermana la grande, la que tiene el cutis fino y se pone dos lazos, que tiene dos, un día uno y otro día otro, en la cintura
Federico García Lorca
NIÑO (temerosamente) Gente de paz.
ZAPATERA (abriendo) ¿Eres tu? (Melosa y conmovida)
NIÑO Sí, señora Zapaterita. ¿Estaba usted llorando?
ZAPATERA No, es que un mosco de esos que hacen piiiii me ha picado en este ojo.
NIÑO ¿Quiere usted que le sople?
ZAPATERA No, hijo mío, ya se me ha pasado... (Le acaricia.) ¿Y qué es lo que quieres?
NIÑO Vengo con estos zapatos de charol, costaron cinco duros, para que los arregle su marido. Son de mi hermana la grande, la que tiene el cutis fino y se pone dos lazos, que tiene dos, un día uno y otro día otro, en la cintura
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